FUL, 22 y 23 diciembre 2006

Una crónica de David Chapapote

El Primer Fextival Urticant Ligre se celebró dentro de
la normalidad constitucional y sin más incidentes que
los propios de un evento de esta magnitud. Amigos y
adláteres, público y pueblo, acudieron en masa a los
actos programados, evidenciando un grado de madurez
del que todo el colectivo Ligre se congratula. Es sin
duda demasiado pronto para realizar un análisis
detallado, pero aún en esta hora temprana es posible
afirmar que por fin esta ciudad se ha instalado en un
periodo de legitimidad ligresca, que confiamos se
convierta en saludable hegemonía en sucesivos
plebiscitos festivaleros. Sin más dilación: así
transcurrieron estas dos jornadas ejemplares:

El viernes 22, en Ca Revolta, Héctor Arnau deslumbró a
todos: a los que ya conocían su espectáculo y a los
que no sabían qué esperar de algo que se anunciaba
como "performance teatral y poética". Desde la atalaya
de su taburete, un circunspecto y vitriólico vástago
de la siempre crepuscular burguesía valenciana,
fascinado desde la adolescencia por la sensual
sonoridad de la palabra "subversión", narra sus
aventuras entre okupas y radicales de diverso pelaje,
primero en el Cap i Casal y luego en la mitológica
Barcelona alternativa. Entre perorata y perorata,
ilustrando la peripecia del protagonista y como
contrapunto alucinado, las cancioncillas que se elevan
desde el susurro hasta el delirio, las versiones
terroristas de los payasos de la tele, la real-politik
del mete-saca reichiano enunciada por la lorza de un
travestido... Un fenómeno.

Después de la cena de germanor en Ca Revolta, le tocó
el turno a Ix, el grupo de Marc y Pau. Estética de
cabaret ocupado, tecladitos retozones y letras
intimistas: "soc un fashion victim i em mereix un tir
al cap". Marc ejercía de fabuloso guitarrista de un
solo dedo mientras Pau abrazaba un guitarrón más
voluminoso que su tren superior y berreaba versiones
de la Velvet en valenciano.
El sábado 23 comenzó con la proyección de "El Taxista
Ful"
, en la librería Sahiri. Marc, uno de los actores,
contó cosas sobre la película y sus protagonistas: a
pesar de la pasmosa coherencia del resultado final,
por lo visto el argumento y el guión se construyeron
mientras el rodaje avanzaba. Tras la película y la
charla se montó un animado debate: ¿Es el falso
documental un género o una trampa?¿Existe el "encuadre
inocente"?¿Puede la conciencia política pensarse en un
margen cognoscitivo entre lo posible y lo imposible?
Después de tanto cavilar, se agradeció la deliciosa
paella de verduras y el vino que sirvieron Anna, Oso y Juanma en el Sahiri.

Por la noche, Jalea Real en el Loco. Jalea Real son
Marc, en su versión de fabuloso front-man de iguanesca
ascendencia, Pau a la guitarra y, ceteris paribus, el otro Pau, Toni, y Jordi a la guitarra, bajo y batería (respectivamente, o no) y Lluís al theremin y teclados. Pero Jalea Real son sobre todo un grupo de rock, si es que todavía existe una acepción del término que pueda incluir la provocación ("València, la ciutat dels covards") y la intensidad. El grito rabioso y lúbrico que exige el Dinero Gratis estampado en el bordado eléctrico de Can.

Tras conocerse las primeras estimaciones que
confirmaban el éxito rotundo de esta primera
convocatoria festivalera, los Ligres celebraron su
triunfo desde el balcón de la cabina de el Loco. Capón, Juancho, Pause, Pacoplaza y Maulet, a pesar de la prudencia que aconsejaba lo provisional de los resultados, no pudieron ocultar su euforia.
Por fin, en el Latex, y para jolgorio de la militancia más fiel y recalcitrante, la misma alineación, excepto por la sustitución de Capón por Pig, se entregó a la exhibición triunfalista y a la vejación del adversario. No cabe duda: este fin de semana hemos vencido, aunque sea
sólo un poco.