Lectura de verano. (Peli de otoño?)
Asfixia, de Chuck Palahniuk, está editada por Debolsillo. Una adaptación cinematográfica, mucho más modesta que la de El club de la lucha, aunque con buenas críticas en Sundance, se estrena en USA el 26 de septiembre. Fechas en España (o en la mula), por determinar. Mientras tanto, ahí va el trailer:Quiero decir que estoy cansado de ser siempre el malo solo porque soy un tío.
O sea, ¿cuántas veces puede decirte todo el mundo que eres el enemigo opresor y lleno de prejuicios antes de que tires la toalla y te conviertas en el enemigo? O sea, un cerdo machista no nace, sino que se hace, y cada vez más a menudo son las mujeres quienes los hacen.
Al cabo de bastante tiempo, uno pasa de todo y acepta el hecho de que es un idiota sexista, intolerante, insensible, ordinario y cretino. Las mujeres tienen razón. Tú estás equivocado. Te acostumbras a la idea. Eres todo lo malo que esperan.
Aunque el zapato no encaje, tú te amoldas a él.
O sea, en un mundo sin Dios, ¿acaso son las madres el nuevo dios? ¿El último bastión sagrado e inexpugnable? ¿No es la maternidad el último milagro mágico y perfecto? Pero un milagro que es imposible para los hombres.
Y tal vez los hombres digan que están encantados de no poder dar a luz, con todo ese dolor y esa sangre, pero no es más que una reacción avinagrada. Está claro, los hombres no pueden hacer nada así de increíble ni de lejos. La fuerza del torso, el pensamiento abstracto, los falos: todas las ventajas que parecen tener los hombres son simples formulismos.
No se puede clavar un clavo con el falo.
Las mujeres ya nacen con mucha ventaja a nivel de capacidades. El día que los hombres puedan dar a luz, entonces podremos empezar a hablar de igualdad de derechos:


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