02 junio 2008

La primavera

Dicen que la primavera la sangre altera. Ya se sabe: los capullos florecen y las hormonas se revolucionan. Pero claro, con una primavera tan pasada por agua, los resultados tenían que ser forzosamente anómalos. He aquí un par de ejemplos de arrejuntamientos bizarros e impredecibles, una muestra más del caos que nos acarrea el calentamiento global.