03 mayo 2008

Revistas de tendencias

Las revistas de tendencias son esas publicaciones impresas a todo color en papel carísimo que tienen en los sitios guays para que las hojees y te las lleves, porque son gratis. El truco está en que se financian con publicidad. Les sale más a cuenta recopilar la publicidad y repartirla en forma de revista, que contratarla en la prensa seria (juas) e independiente (rejuás) o repartirla por los buzones. Se ahorran una pasta en repartidores: tú les haces la faena gratis. La mayoría de las veces la pillas en algún garito, y acabas llevándotela a casa para repasar la agenda. Al final, cuando ya has acumulado un montón y están pasadas de moda, acabas tirándolas al contenedor de papel y lamentándote por la deforestación y el cambio climático. Aparte de la agenda y la sección de novedades (discos, libros, pelis, videojuegos...), casi todas las páginas restantes están ocupadas por reportajes de moda. Extrañamente, en casi la mitad de las fotos sale gente en bolas. La cara de mala ostia de las modelos descarta cualquier intención erótica. Los chicos son feos y finolis, y casi todas las chicas están anoréxicas. Muchas veces la ropa brilla por su ausencia o es maltratatada: camisetas hechas un nudo, vestidos tirados por los suelos... Como si acabaran de pegarse el gran fiestón. Total, que no hay manera de hacerse la idea de cómo sienta de bien o mal una prenda. La idea subyacente es que te tienes que comprar ropa cara y molona, y acto seguido tirarla y comprarte nueva. Así se sustenta la industria de la moda.

Vice es una de esas revistas de tendencias. Como muchas otras. Pero se nota que tienen más pasta para gastar. En vez de llamar a un estudiante de fotografía y a un grupito de festeras, los de Vice contratan a Richard Kern para que le saque fotos a Sasha Grey. Por lo demás, en las fotos no sale mucha ropa. Si acaso, algún que otro complemento: un pañuelito por aquí, un crucifijo por allá. Además, tienen a un equipo de coolhunters patrullando por las capitales más in para que decreten lo que mola y lo que no. Por ejemplo, el cazador de Barcelona dice que los camacos más modernos van disfrazados de yonki-gorrilla-chandalista, y que el look gañán tiene también mucha salida. Ya lo sabes.