Tribulaciones
Cuando uno estudia Cine y lo comenta por ahí entre amigos y familiares se atiene siempre a dos posibles situaciones.
La gente joven que te dice: "Ay, ¿estudias Cine? ¡¡Qué chulo!! Yo el otro día vi tal... (y suele ser un bodrio comercial)... ¿te gusta? ¿es buena?". Y asientes con sonrisa estúpida, intentando no irte de la lengua demasiado y no decirle que las opiniones son como los sombreros: intercambiables. Y la opinión sobre una película es muy respetable, sobre todo para quien la plantea, pero que yo analizo las películas a partir de criterios objetivos (encuadre, escala, luz, color, sonido, guión, montaje, dominancias cromáticas, uso del atrezzo, etc, etc, etc...).
A continuación siempre te piden: "Hazme una lista con pelis buenas que no haya visto". Es entonces cuando puedes meterle "Pierrot, le fou", "La hora del lobo", "El eclipse" o "Los sobornados" y ya no te vuelven a dar la coña más.
Sin embargo, la gente mayor, de normal familiares o amigos de familiares, te dicen: "Uy, ¿estudias Cine? ¿y eso qué salidas tiene? ¿cuantos años son?". Y te miran con una sonrisa de superioridad, creyendo que el Cine viene a ser lo que ven en el Kinepolis los domingos; que no es un arte o es un oficio menor. Ante estos tengo una réplica preestablecida que les hace quedar bastante mal. Les digo: "¿A usted le gusta el arte?". Prepotentes, siempre responden: "Sí".
"¿Y le gustan los cuadros de, por ejemplo, Goya?".
"Si".
"Pues el cine son 25 cuadros por minuto".


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