Dolores japo
-Fue ese sufrimiento, ese dolor, el que me indujo a morir -dijo Creta Kanoo-. Pero el dolor del que hablo no es moral, tampoco metafórico. Es un dolor puramente físico. Un dolor simple, cotidiano, tangible, físico y, por tanto, un dolor más intenso. En concreto, dolor de cabeza, de muelas, menstruación, lumbago, entumecimiento de hombros, fiebre, dolores musculares, quemaduras, torceduras, fracturas de huesos, contusiones... todo tipo de dolores. Siempre he experimentado el dolor de una forma mucho más frecuente e intensa que los demás. Mi dentadura, por ejemplo, es defectuosa de nacimiento. Durante todo el año, siempre me dolía alguna muela. Por más que me limpiara con cuidado los dientes varias veces al día, por más que me abstuviera de comer dulces, todo era inútil. Por más que me esforzase, acababa teniendo caries. Y la anestesia apenas me hacía efecto. Ir al dentista era una pesadilla. Me dolía lo indecible. Sentía pánico. Por otra parte, mi menstruación era terriblemente dolorosa. Era extremadamente fuerte y durante una semana entera el bajo vientre me dolía tanto como si me hubieran metido una barrena. También me asaltaban dolores de cabeza. Quizás usted, señor Okada, no pueda entenderlo, pero el dolor era tal que se me saltaban las lágrimas. Cada mes, durante una semana, el dolor me azotaba como una tortura.Haruki Murakami, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Tusquets 2008.
Foto de Nobuyoshi Araki.


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