10 agosto 2007

Lectura de verano

En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso.
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La alienación del espectador en favor del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa de este modo: cuanto más contempla, menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad, menos comprende su propia existencia y su propio deseo.
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Para destruir efectivamente el espectáculo hacen falta hombres que pongan en práctica una fuerza operativa.
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Las ideas pueden mejorarse. El sentido de las palabras participa de esa mejora. El plagio es necesario. Está implícito en el progreso.

Guy Debord, La sociedad del espectáculo. Pre-Textos, 2007.
Publicado originalmente en París, en 1967.