Lectura de verano
Desde hace mucho tiempo la sociedad de consumo se anuncia bajo el signo del exceso. (...) Cada dominio tiene un aspecto en cierto modo exagerado, desmesurado, extralimitado. Lo demuestran las técnicas y el que hayan trastornado vertiginosamente las referencias de la muerte, la alimentación o la procreación. Lo demuestran igualmente las imágenes del cuerpo en el hiperrealismo porno; la televisión y los espectáculos que practican la transparencia total: la galaxia Internet y su diluvio de montañas digitales: millones de sitios, miles de millones de páginas y de caracteres que se multiplican por dos cada año que pasa; el turismo y los ejércitos de veraneantes; las aglomeraciones urbanas, las megalópolis superpobladas, asfixiadas, tentaculares. (...) La escalada paroxística del «siempre más» se ha introducido en todos los ámbitos del conjunto colectivo.Incluso los comportamientos individuales están atrapados en el engranaje de lo extremo, como para dar testimonio del frenesí consumista, la práctica del dopaje, los deportes de alto riesgo, los asesinos en serie, las bulimias y anorexias, la obesidad, las compulsiones y adicciones.
La cultura despreocupada del carpe diem retrocede: con la presión ejercida por las normas de la prevención y la salud, lo que predomina no es tanto la plenitud del instante como un presente dividido, ansioso, atormentado por los virus y los desastres de la época.La cultura hedonista se ha analizado y estigmatizado sistemáticamente, alegando que venía a ser un decreto de felicidad consumista y erótica, una «tiranía del placer», un «totalitarismo» comercial. Pero ¿qué vemos en realidad? Las catedrales del consumo proliferan, las espiritualidades y sabidurías antiguas están de moda; se exhibe porno, las costumbres sexuales son más prudentes que desenfrenadas; el ciberespacio virtualiza la comunicación, los individuos votan por el espectáculo en vivo, las fiestas colectivas, las salidas entre amigos; el comercio se generaliza, el voluntariado se multiplica y los sentimientos unen a las parejas más que nunca.
Gilles Lipovetsky, Los tiempos hipermodernos. Anagrama, 2006.Fotos de Merlin Bronques. http://www.lastnightsparty.com


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