21 febrero 2007

Parecidos razonables?

Las dos tienen 26 años, viven en California, se dedican a la industria del entretinimiento y se acaban de rapar la cabeza. Una es feliz y la otra no. La bella y la bestia?

Una empezó de presentadora infantil en el canal Disney, y antes de cumplir los 18 se hizo mundialmente famosa con su primer disco, del que vendió millones de copias, y cuyo éxito jamás llego a superar. Aunque explotaba una imagen de lolita, la chavala hacía apología del celibato. Eso era antes, porque a estas alturas lleva ya dos divorcios y una bien ganada reputación de borrachina y festera. Actualmente teme que su ex le arrebate la custodia de sus hijos, y las malas lenguas afirman que se ha rapado el pelo para evitar que analicen sus cabellos en busca de rastros de drogas. También se ha especulado con la existencia de un video porno casero, que comercializaría su ex (o incluso ella misma, para seguir acaparando portadas y beneficios). En las últimas semanas han sido constantes sus fugaces pasos por clínicas de desintoxicación, y se la ve fondona y desaliñada. Hoy por hoy nadie da un duro por ella.

La otra es hija de un militar mormón. En cuanto cumplió los 18 se marchó de casa y empezó a ganarse la vida, primero como bailarina de striptease y enseguida como actriz porno. Pronto se hizo un hueco en la industria, gracias a la pasión que transmitía en sus escenas y su gusto por lo extremo. Estuvo una temporada liada con Nacho Vidal, otro peso pesado del porno mundial, pero actualmente está casada con el tipo que monta sus videos y le lleva la web. Durante unos meses abandonó el porno hetero y se preparó para ser madre. Hasta bien avanzado el embarazo estuvo rodando lésbicos, nada suaves, por otra parte: en ellos muestra sus habilidades para hacer desaparecer un bate de bésibol por todos sus orificios. Después del nacimiento de su hija ha vuelto al porno hetero, sin abandonar otras especialidades como el fetichismo. Es dueña de su productora y dirige sus propias películas, cada vez más oscuras y bizarras. No se le conocen escándalos, mantiene contacto con sus numerosos fans a través de su blog y lleva una vida sana.

En resumen: Belladonna mola, Britney no mola.