02 septiembre 2006

Las dos lolitas


Ultimamente me ha dado por celebrar "La semana Lolita", y en pocos días me he leido la novela y me he visto las dos adaptaciones al cine. Un poquito de cineforum.

Kubrick está claro que es uno de los grandes. Cuando rodó Lolita en 1962 ya había hecho Senderos de gloria y Espartaco, y contó con Nabokov para el guión, cuya novela había sido publicada unos pocos años antes. Por otro lado, Adrian Lyne es el culpable de Flashdance y Nueve semanas y media. No hay color, vamos.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, la versión de Lyne es bastante mejor. Para empezar, es mucho más fiel a la novela, siguiendo la trama casi al pie de la letra e incluyendo diálogos extraidos del libro y párrafos enteros narrados en off. Pero eso no lastra en absoluto el desarrollo de la acción. A la de Kubrick le pasa al revés: se tomó ciertas licencias que hicieron que Nabokov acabara renegando de la película, y el tono general es acartonado, teatral y frío.

Aunque ambas adaptaciones suavizan la sórdida historia de Humbert Humbert, Lyne cuenta con bastante más libertad a la hora de filmarla, mientras que la de Kubrick resulta muy timorata. (El erotismo nunca fue uno de los fuertes del maestro, que sólo en su póstuma Eyes wide shut se maneja con cierta soltura en temas parejiles.) Entre esa rebaja y que tampoco hay química en la interpretación, el espectador no entiende por qué el maduro profesor pierde la cabeza por la nínfula, bastante crecidita, por cierto. Peter Sellers hace el payaso, como de costumbre, pero no pega en la historia ni con cola.

Todo es mucho más creíble en la versión de Lyne, con un reparto y unas interpretaciones más que notables. Lolita no representa los escasos 12 años del personaje en la novela, pero se acerca bastante. Y Jeremy Irons parece que haya nacido para ese papel. Total, que aunque ambas son largas, más de 2 horas, la de Kubrick se hace bastante pesada, mientras que la moderna se ve con interés.