Papas gafes

En Valencia tenemos la negra con las visitas papales. Por mucho que se vistan de blanco, cada vez que se acerca uno por aquí trae el luto. Hace más de 20 años ya nos pasó con Juan Pablo II, sólo unos días después de la pantanada de Tous ("Totus Tous", lo cogen?). Y ahora lo del metro, justo la semana que viene Ratzinger. Si no es por el gafe papal no se explica una tragedia de tal magnitud teniendo "unas infraestructuras a la altura de las circunstancias". Aquellos que ven la larga sombra del Maligno por todas partes también pueden especular con que el accidente tuvo lugar en la línea amarilla (como la bandera del Vaticano), cerca de la parada de Jesús. Cualquier explicación es buena, cuanto más peregrina mejor. Todo menos acudir a la demagogia barata y politiquera, echando la culpa a la supuesta racanería de unos gobernantes tan generosos según para qué cosas. Así que para evitar malos rollos lo mejor será seguir la consigna de Xavi Castillo y demás descreídos: "Ni papas, ni kikos".


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